La máquina del tiempo es de madera | Colaboración en NextDoor Publishers

Feliz con mi primera colaboración con NextDoor Publishers, una editorial que nace con la intención de divulgar ciencia desde un contexto humanista. Mi artículo quiere transmitir cómo una técnica científica puede ayudar a organizar el pasado del arte, y para ello he entrevistado a Maite Jover, Técnico Superior de Museos del Museo del Prado.

La máquina del tiempo es de madera

Cae la tarde. Su luz crea una atmósfera de ensueño en el interior del bosque de árboles descomunales. La pareja, que está construyendo una relación basada en una obsesión y un engaño, se acerca a un tronco seccionado, donde varias flechas indican los anillos crecidos durante momentos históricos reseñables. La batalla de Hastings en 1066; el descubrimiento de América en 1492; la declaración de independencia de los Estados Unidos en 1776. La primera flecha apunta al año 909, cuando el árbol nació; la última se sitúa en 1930, el año en el que fue talado. En trance, la mujer del abrigo blanco señala dos anillos situados muy juntos en el extremo exterior y traza un enigmático paralelismo vital: «En algún momento de aquí nací yo. Y aquí he muerto. Solo fue un instante, una vida; nadie lo advirtió…». Una licencia poética que seguramente no entraba en sus honorarios.

Y sin embargo, también el árbol de Vértigo (Hitchcock, 1958) pasó inadvertido durante siglos, mientras crecía en la profundidad y el silencio de los bosques de secuoyas. Ocultando en su interior, como el resto de sus congéneres, una de las claves para leer el pasado.

Porque estudiar los anillos de crecimiento de los árboles, que se forman cada año con el transcurrir de las estaciones, nos revela detalles como su edad, su salud y el clima reinante en las diferentes épocas en las que han vivido. La técnica, llamada dendrocronología, tiene múltiples utilidades en ciencia: estudios del clima, dinámica de poblaciones vegetales arbóreas, geomorfología… Pero también en arte, donde se emplea para datar no solo tallas sino también pinturas, las protagonistas de este artículo. Y es que pintar sobre tela, como el retrato que la mujer del abrigo blanco de Vértigo contempla una y otra vez en el museo, es más reciente de lo que podríamos pensar.

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(Y mis respuestas a su cuestionario Talk10: “La divulgación debe hacerse en todos los idiomas del mundo”)

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